Blog

 

Horrores Humanos: La masacre de Tiananmen

Horrores Humanos: La masacre de Tiananmen

Junio 4, 2019


El 3 de junio de 1989, soldados y vehículos blindados del Ejército de liberación-Popular llegaron a la plaza de Tiananmen de Pekín, donde los estudiantes se manifestaban en contra del partido comunista y a favor de la democracia y de sus derechos humanos, desde hacía ya tres semanas.

 

La entrada de las tropas en la ciudad recibió la oposición activa de muchos ciudadanos de Pekín, cuya resistencia causó bajas entre los militares. Los ciudadanos construyeron grandes barricadas en las carreteras que ralentizaron el progreso de los tanques, pero la plaza quedó vacía en la noche del 4 de junio, por decisión de los manifestantes. El combate continuó en las calles que rodeaban la plaza, con los manifestantes avanzando repetidamente hacia las tropas armadas del Ejército Popular de Liberación, que respondió con fuego automático. Muchos ciudadanos heridos fueron puestos a salvo por conductores de rickshaws que se aventuraron en tierra de nadie entre los soldados y la multitud y llevaron a los heridos a los hospitales.

En su libro Red China Blues, Jan Wong describe como varias personas murieron en el interior de sus casas debido a balas perdidas, lo que muestra un despliegue militar sin contemplaciones contra la población civil. La matanza continuó al día siguiente en los alrededores de Tiananmen, a plena luz del día. Jan Wong, desde la ventana de su hotel, hablaba de ráfagas de metralleta hasta bien entrada la tarde del 4 de junio, donde eran asesinados niños, jóvenes en bicicleta y cualquiera que por allí pasara.

Nadie puede dar una cifra fiable de cuantas personas perdieron la vida durante esa noche y los días siguientes (además, a pesar de que hubo víctima en otras ciudades chinas, los números suelen hablar sólo de Pekín).

El gobierno de la República Popular China ha asegurado que no murió nadie en la plaza, un hecho que, de acuerdo con los testimonios de los que estuvieron en la plaza, parece ser técnicamente cierto, pero no habla de las bajas durante la aproximación a la plaza.

El número de muertos y heridos sigue siendo un secreto de estado. Un funcionario no identificado de la Cruz Roja china aseguró que hubo 2.600 muertos, 2.000 ciudadanos heridos y que se perdió contacto con 400 soldados. De acuerdo con las universidades, murieron 23 estudiantes. El Comité Central de Asociaciones Autónomas de la Universidad de Tsinhua habló de 4.000 muertos y 30.000 heridos.Sin embargo, es interesante remarcar que los documentos de la NSA desclasificados en 1999 muestran que la inteligencia estadounidense estimó entre 180 y 500 la cantidad de muertos.

Nicholas D. Krystof, quien realizó una investigación en unos veinte hospitales de la ciudad, ofreció a los pocos días la cifra de entre 400 y 800 víctimas y 8.000 heridos (recibió numerosas críticas ya que muchos hablaban de 10.000 en esos momentos). La desclasificación de informes soviéticos habla de 3.000 fallecidos.

La sangre llenó las calles en la entrada del ejército a la ciudad (sobre todo el puente Muxidi), la avenida de Chang´An y otras zonas aledañas a la plaza. Cuando el ejército llegó hasta la Plaza, donde unos 2000 manifestantes seguían atrincherados, se produjo una breve negociación con Hou Dejian, un cantante taiwanés que había apoyado a los estudiantes. Tras una votación improvisada, los manifestantes abandonaron la plaza pacíficamente.

Esta represión militar no sucedió de la noche a la mañana. Las protestas estudiantiles fueron un fenómeno social complejo, que tuvo muchas direcciones y vertientes durante los 50 días que duró. Sus antecedentes pueden remontarse a finales de 1986 y principios de 1987, cuando manifestaciones estudiantiles ya se habían producido por todo el país.

Las manifestaciones de 1989 comenzaron el 15 de abril, siete días después de la muerte de Hu Yaobang, un político reformista que había sido apartado del Gobierno en 1987 por sus ideas liberales y democratizadoras.

Las manifestaciones comenzaron pidiendo la rehabilitación de Hu Yaobang, acabar con la corrupción y dar más libertades a los ciudadanos (entre ellas poder elegir a sus propios representantes en la universidad). Otras de las quejas principales era sobre la situación económica del país, con una inflación disparada y el desmantelamiento del sistema socialista. Todo esto se mezclaba con los abusos de poder por parte de los líderes políticos y por las diferencias entre ricos y pobres.

Sobre todo durante las primeras semanas, los estudiantes se mantuvieron dentro de las líneas del Partido y de lo admisible por el Gobierno. Se hablaba de reformas (más becas para los estudiantes, hacer públicos los ingresos de los políticos, permitir sindicatos libres), pero no había críticas directas contra el sistema.

Con el tiempo, sobre todo tras el editorial del 26 de abril calificando las manifestaciones de «disturbios» (dongluan, 动乱) y tras la indiferencia del Gobierno ante las huelgas de hambre, los estudiantes se fueron radicalizando. Al final, una parte de las manifestaciones se convirtieron claramente en un movimiento contra el Partido Comunista.

El componente democrático fue importante desde el principio hasta el final, aunque muchos en China lo intenten minimizar y casi todos en Occidente lo conviertan en el único factor a tener en cuenta (olvidándose de todo lo demás). Desde el principio del movimiento, los estudiantes reivindicaron poder tener un sindicato universitario propio e independiente y hablaban de «democratizar la universidad». Algunas de las primeras pancartas ya defendían “una prensa libre” y “respeto a los derechos humanos”. En los primeros días, un manifestante expresaba en el centro de la Plaza de Tiananmen los motivos que le habían llevado hasta allí y la conexión con Hu:

«El camarada Hu Yaobang ha fallecido. Fue un gobernante incorruptible. No tenía cuentas de banco en el extranjero. Sus hijos no ascendieron posiciones porque su padre fuera el Jefe del Partido Comunista. Ayer hablábamos sobre minzhu (民主), democracia. ¿Qué es minzhu? Min significa «pueblo». Zhu significa «estar al cargo», «mandar». Nosotros queremos mandar”.

Dentro de los principales líderes, muchos de ellos (como Wang Dan o Wu´er Kaixin), eran personas con dos dedos de frente que estaban dispuestos a volver a la universidad si el Gobierno cumplía parte de sus promesas. Intentaron organizar las masas incontrolables de la mejor forma posible, calmando los ánimos cuando era necesario.

En su libro Made in China, Manel Ollé cita investigaciones internas para ofrecer los siguientes datos:

“En las manifestaciones y demostraciones producidas entre el 4 y el 19 de mayo [participaron] más de un millón y medio de personas. Más de 10.000 eran cuadros del Partido”.

Muchos periodistas de los medios de comunicación estatales se presentaban después del trabajo en las concentraciones de la Plaza de Tiananmen, todavía con sus insignias de la agencia Xinhua. Éstos son sólo dos ejemplos de como muchos dentro del Partido apoyaban las reivindicaciones de los manifestantes.

Dentro del Gobierno, los estudiantes contaron con el apoyo de Zhao Ziyang, Hu Qili, Li Ruihuan, Qiao Shi o Wen Jiabao (el actual Primer Ministro), que maniobraban para buscar una solución dialogada al conflicto. En el Gobierno se estaba librando una batalla entre aquellos dispuestos a más reformas y aquellos inmovilistas (encabezados por Li Peng), quienes defendían acabar a toda costa con las manifestaciones. Éste fue también el motivo de que durante esos 50 días el Gobierno mandara mensajes contradictorios de diálogo y de repulsa. Al final, el que decidió la batalla entre reformistas y conservadores fue Deng Xiaoping.

Al principio de las manifestaciones, tanto en el lado del Gobierno como en el de los estudiantes existía cierta moderación. Con el paso de las semanas, en los dos bandos se impusieron los más radicales.

Los universitarios se convirtieron en los portavoces del descontento de muchos otros sectores de la sociedad urbana: trabajadores, periodistas, intelectuales (el astrofísico Fang Lizhi, Liu Xiaobo, la escritora Dai Qing, el cantante Hou Dejian, Cui Jian…), enfermeros e incluso miembros del Partido. El 17 y el 18 de mayo, los manifestantes llegaban al millón de personas. Una gran parte de la ciudad se volcó con los estudiantes, que recibían donaciones (muchas de ellas desde Hong-Kong y Taiwán), comida y apoyo por parte de los ciudadanos. El movimiento se extendió a varias decenas de ciudades chinas y a cientos de universidades y centros de trabajo. Todos los días, miles de personas acudían desde todo el país hasta la capital china para unirse al movimiento.

La actitud de los estudiantes incluso conmocionó a los soldados del ejército, que durante varios días fueron incapaces de entrar en Pekín debido a las masas que se imponían en su camino y a su simpatía por los manifestantes. Muchos de los soldados que entraron el 3 de junio por la noche en la ciudad habían sido movilizados desde otras provincias para asegurarse de que no habría ninguna condescendencia con los manifestantes.

Las manifestaciones, sin embargo, no consiguieron prender en el campo (por aquel entonces un 75% de la población), donde muchos estaban más conformes con la situación económica y veían con escepticismo las demandas de los universitarios. Fue un movimiento básicamente urbano.

 

La famosa foto de un hombre enfrentándose a una fila de tanques se ha convertido en el símbolo de las manifestaciones estudiantiles en Occidente. Sin duda, la imagen tiene la fuerza de condensar en un instante la lucha de las palabras contra las armas, el pueblo contra el ejército. Sin embargo, viendo el vídeo completo, lo cierto es que lo que pasó con este hombre fue una excepción: al contrario de lo que había sucedido la noche anterior, el tanque esquiva a este ciudadano, gira hacia la derecha y se detiene. En esa escena, los soldados muestran un respeto por la vida de los civiles que en general no tuvieron durante el 3 y el 4 de junio. La propaganda china la utilizó precisamente para mostrar lo bien que se había comportado su ejército.

Fuente: Culturizando


Compartir:

Comentar